Después de participar durante varios años en talleres de escritura y convivir con mucha gente del ambiente literario y académico, en algún momento quedé asqueado del ego del autor. No me gustaba que para muchos el objetivo de crear era ganar un premio, una beca o conseguir una forma de vida cómoda gracias a una fama exigua. Y sentía que yo entraba en esa dinámica al estar cerca de ellos.

Al organizar Shut Up & Write en Guadalajara, quise evitar esa dinámica. Y creo que lo logré un poco. Sentía que la mayoría de quienes se incorporaron al grupo escribían sin pretensiones, más por una necesidad que por un objetivo de vacua fama.

Últimamente me ha nacido el deseo de volver a escribir con pretensiones, pero mis pretensiones son más claras que hace veinte años. Quisiera compartir mis propias reflexiones, compartir con otros lo poco que he logrado entender de este mundo que encuentro muy confuso y que a otros le sirva de brújula, como a mí me han servido los artículos, libros e historias de otras personas.

No sé en qué tiempo lograré escribir tal cosa, solo espero que no me tome otros veintes años terminarlo.

Y si tienes un poco de tiempo y hay algo que quieras compartir, escríbeme. Aunque solo responda con un emoji, me dará gusto leerte. Perdón por no preguntarte directamente cómo estás. Nunca se me ha dado bien hacer eso.

Disfruto el intercambio epistolar por esa ausencia de pretensiones.