Desde hace un rato quería actualizar el blog, pero no me había dado el tiempo. He pensado muchas entradas que nunca escribí. Quería hacer una específica de año nuevo, que lo pasé en Ajijic con Isabel. Es el tercer año nuevo que compartimos Isabel y yo, dos veces en Ajijic y una vez en Veracruz. Y siento que para ambos, han habido muchos cambios entre cada uno de esos años.

De niño no sentía que la vida cambiara tanto de un año para otro. Al inicio y al final, vivía en la misma casa, tenía las mismas responsabilidades y hacía las mismas cosas. De un año para otro, era raro que irrumpieran nuevas personas en mi vida.

En cambio, en los últimos años he sentido que mi vida cambia radicalmente cada nuevo ciclo y entran a mi vida personas que se vuelven, de cierta manera, importantes para mí.

Cuando empezaba 2025, me pregunté quiénes serían las personas importantes para mí en ese año. Quizá alguna de ellas las conocería en Berkeley ––todavía tenía la esperanza de ir––, o quizá personas que ya conocía, pero solo de una manera superficial ––como pasó con Chotis en 2021. También daba por sentado que a finales de 2025 no estaría viviendo más en Veracruz.

Al final, sí fue un año de muchos cambios, de encuentros y desencuentros, aunque no siempre como los esperaba, lo cual no debería ser sorpresa para mí porque nada es como lo espero. Me es difícil de creer que todo lo que pasó, pasó en un solo año. ¿Cómo logro tener una vida tan ajetreada, si solo soy una persona que trabaja todo el día en la computadora de manera remota?

Quisiera una vida más estable. Estar en un sitio el suficiente tiempo como para ver crecer los árboles, conocer los cantos de las aves durante diferentes estaciones y acostumbrarme a los mismos rostros que caminan por la calle. Pero mis deseos chocan con la realidad del mundo, el cual no solo no es un lugar estable, sino que experimenta una de las épocas con más vertiginosos cambios.

Me cuesta mucho trabajo dilucidar cómo será el futuro. Me da parálisis de la acción. Como consuelo, me digo «lo importante es el camino, no el destino», e intento avanzar en mis deberes cotidianos.