He perdido el ritmo que llevaba en estos días. Se me olvida prepararme de comer, se me han atrasado trabajos, no he dormido bien, no he hecho ejercicio. Siento que no estoy trabajando bien en la chamba.

Me he dicho que uno no siempre puede progresar en línea recta. Hay días malos, semanas malas. Malos años. Solo necesito reorganizarme.

A pesar de que hay temas difíciles y tengo mucha presión de tiempo, no me ha ido mal en la maestría. Mis sentimientos son encontrados. Me presiono por tener que cumplir con las entregas y después siento que no me califican con rigor.

En esta semana me quedé pensando que tener más tiempo no significaba para mí hacer más cosas. La única diferencia es cuánto tiempo le dedico a una tarea. Si tengo mucho tiempo disponible, voy a tardarme un día en hacer algo que me tomaría dos horas si sintiera que tengo el tiempo encima. La diferencia es que cuando le dedico un día, me detendré varias horas en ver detalles triviales hasta que noto que solo me quedan dos horas para terminar todo.

Me registré en una convocatoria de intercambio académico. Puse Chalmers como mi primera opción. Me emociona porque conocí esa universidad cuando visité a Laurita. Ella me ha contado de un amigo suyo que hace su doctorado en Procesamiento de Lenguaje Natural en Chalmers. También me ha insistido desde hace varios años que me meta ya a un doctorado. Yo no me siento preparado. Cuando veo los perfiles de quienes están en esos programas, me siento muy subcalificado.

Y en estos días en que todo me ha salido mal, es peor. Me siento el más estúpido de mi equipo. Y me he sentido como farsante al dar clases. Me frustra un poco porque había encontrado cómo sentirme bien. Y me repito «hay siempre malas rachas, no puedes esperar que todo sea perfecto».

Y no es verdad que todo me ha salido mal, simplemente que las cosas que me salen bien no las aprecio. Me aceptaron un financiamiento para la maestría que me va a quitar carga económica (y me permitirá ir a Chalmers si paso los filtros). He logrado mantener un promedio aceptable de 97 (que minimizo porque pienso que seguramente todos llevan calificación similar). Me agradan mis alumnos aunque siento que no soy un buen maestro para ellos. Me pone contento escuchar sus reflexiones sobre las lecturas que les dejo y cómo relacionan temas con sus experiencias. Me preocupa un poco cuando los noto cansados y desanimados.

Al final de cuentas, ellos son las personas con quienes más hablo en estos días. Es decir, por el trato frecuente, siento que me surge cierto cariño hacia ellos.

Me molesta no poder deshacerme de estas sensación de ser insuficiente. Creí que no la iba a volver a sentir. Entre el 2022 y el 2023 desapareció en mí. O al menos no recuerdo haberla tenido en esa temporada.

Me digo «sé paciente e intenta hacer las cosas lo mejor que puedas, aunque no sean perfectas».

He podido con más y en peores circunstancias.