Adenocarcinoma
Mi madre me ha comentado desde noviembre del año pasado sobre diferentes problemas de salud que tiene. Siempre me lo dice como algo de paso. Me dijo que la iban a operar, nunca entendí de qué. Luego que no la operaron porque tuvo problemas respiratorios causado por el medicamento que ella misma me había recomendado anteriormente para descongestionarme y me mandó foto de ella con un respirador, recomendándome evitar usarlo muy seguido.
Hoy me dijo que tenía que hacer cita con el oncólogo porque en la biopsia que le hicieron le detectaron cáncer. Un adenocarcinoma en el útero. A mí primero me extrañó un poco. «Nadie en la familia ha tenido cáncer», pensé. Busqué qué era un adenocarcinoma y si podía ser provocado por el tabaco. Sí, el tabaco es una de sus principales causas y no necesariamente estará ubicado en el pulmón. Las toxinas del cigarro viajan por la sangre.
En cuanto leí la relación con el tabaco, me enojé. La relación de mi madre con el tabaco siempre me ha enojado. De niño le destruí sus cajetillas y recibí una de las golpizas de mi vida. Ella justificaba que sin cigarro se enojaba más con nosotros y que era mejor para nosostros que ella fumara. Me enoja que nunca hiciera un intento serio por dejarlo; ni por ella, ni por nadie.
Me enojé y me pregunté si soy yo el que no entiende bien cómo funcionan las adicciones. Y también me pregunté si habla mal de mí que el primer sentimiento que me provoque la noticia sea enojo hacia mi madre. «Te lo dijimos de muchas maneras, toda nuestra vida».
Recordé cuando me dijeron que murió mi abuelo. Yo sentí que no sentí nada. Buscaba dentro de mí algo que se pareciera a la tristeza y no lo encontré. No entendía por qué. Yo quería a mi abuelo, ¿por qué no sentía nada ante la noticia? Viajé a Veracruz, llegué a la funeraria y lo vi en el féretro. En ese momento lloré durante más de una hora sin parar. No recuerdo haber llorado nunca tanto.
Me pregunté si me sucedía algo similar. Si mi cerebro solo comprendía las palabras, pero era incapaz de entender las implicaciones de las mismas, así que solo siento lo que siempre he sentido ante la obstinación de mi madre de no dejar el cigarro.
¿Qué debo decirle a mi madre? En mi mente, solo se me ocurre: «te lo dijimos. Te lo dijimos muchas veces, de muchas maneras. Y lo que viene no es la muerte apacible que te imaginabas. Sí, todos nos vamos a morir de algo, pero no todas las formas representan un calvario».
No va a dejar el cigarro. Se va a someter a quimio y no va a dejar el cigarro. Es más probable que deje la quimio primero.
«Quizá no tiene cáncer. Sabes que las pruebas están hechas para detectar más falsos positivos que falsos negativos», me dije. «Paulo, por la manera en que fuma, lo raro sería que fuera un falso positivo».
Sé que lo último que necesita mi madre son reclamos. Así que intento imaginar qué acto amable puedo hacer por ella. El día de las madres está próximo y para ella significa algo. Pensé en regalarle una peluca. «Lo va a tomar a mal, Paulo. Pero la va a necesitar. Es un regalo útil. Sí, pero quizá no es aún el momento de hacerlo».
Creo que voy a acabar preguntándole a Claude y buscando consejos en foros de Reddit sobre qué hacer. Siento que eso no habla bien de mí. ¿Por qué necesito buscar un script de cómo actuar?. Pero no quisiera mostrarle mi enojo y no quisiera encontrar otros sentimientos dentro de mí hasta cuando ya no pueda mostrárselos.
Intentaré escribirle palabras amables. Quizá nazcan algunas si hago el esfuerzo de encontrarlas.