En busca de la felicidad
Hoy pensé que ser feliz es algo que se aprende; una habilidad que hay que entrenar.
Hoy también lloré un poco, mientras pedaleaba y escuchaba la playlist que creé con Heidi, «Para componerse». Tenía un rato que no la escuchaba porque sentía que pertenecía a otra época. Pero hoy me sentía nuevamente en esa época en que la necesité mucho. Al final de la playlist encontré algunas nuevas canciones, o al menos algunas canciones que no recordaba.
En la letra de cada canción de la playlist había un recordatorio para mí. Son como mantras u oraciones. Al pensar las canciones como mantras, recordé la época en que rezaba a diario. De niño, no podía irme a dormir sin antes rezar. Necesitaba sentirme protegido y cuidado por Dios.
Hay elementos de la oración que quisiera recuperar fuera de su contexto católico. Hoy en día es raro que rece, pero lo hago de vez en cuando. Me santigüo y doy gracias a Dios. Mi versión de Dios es más agnóstica. Es un concepto, más que un ser. Es el misterio de poder existir, y ser consciente de esa existencia, en una burbuja pequeña dentro de un Universo que solo permite la vida por milagro. Doy gracias por poder experimentar esa existencia consciente, aunque muy frecuentemente la experiencia es poco placentera.
Las personas deberían pensar más en lo improbable que es nuestra existencia. La vida nos parece tan normal y rutinaria porque no dimensionamos que somos la suma de muchas improbabilidades sucedidas en una lapso de miles de millones de años: el surgimiento de la vida, la aparición de las células eucariotas, el surgimiento de organismos multicelulares, el desarrollo de un sistema nervioso, de una columna vertebral, ¡de pulmones! ¿has pensado en alguna ocasión lo extraño que es poder respirar? En algún punto, surge la consciencia de nuestra propia individualidad. Y en otro punto, poder compartir esa individualidad con otros a través del lenguaje; poder mandarles mensajes a personas que aún no han nacido a través de la escritura; poder compartir nuestros pensamientos y sentires al instante a través de Internet.
Y así puedo seguir. Somos el resultado de una cadena ininterrumpida de improbabilidades hasta llegar aquí, en una época donde pocos reflexionan que respirar, comer, hablar, caminar y pensar son acciones complejas y extraordinarias. No tienen nada de normal.
No hay nada normal en este planeta. Somos la suma de miles (¿o millones?) de improbabilidades. Somos la línea ininterrumpida de los sobrevivientes de cinco extinciones masivas y de inumerables hambrunas, pandemias y guerras.
Nadie eligió estar aquí, pero aquí estamos. El tiempo será breve, aunque vivamos cien años. ¿Qué es una vida larga comparada con la Eternidad? Más vale aprender a disfrutar este tiempo aquí. Y así como no hay nada normal en estar vivo, la felicidad también es una anomalía que, si queremos alcanzarla, debemos aprender a buscar.
Lamentablemente no te puedo enseñar a encontrar la felicidad porque yo mismo no sé cómo hacerlo. Pero hoy, tras llorar un poco, pedalear, comer, y escuchar la playlist curada con consciencia para servir de apapacho, agradecí estar vivo.
También disfruté monitorear mi ritmo cardiaco mientras hacía ejercicio. Me hizo pensar en la compleja máquina que es el corazón, diseñada por un conjunto de improbabilidades para regularse acorde al esfuerzo que realizamos. En los complejos industriales más avanzados están implementando inteligencia artificial para identificar cuándo una máquina requiere ajustes, paradas o mantenimiento, de forma que la línea de producción no se interrumpa abruptamente por un fallo. Nuestro cuerpo realiza todos esos ajustes de manera inconsciente.
Yo no sé cómo se logra ser feliz. Menos aún sé cómo mantener ese estado. Como persona que ha intentado matarse más de una vez, he buscado respuestas en la filosofía, en la religión, en el psicoanálisis, en la psiaquiatría, en la terapia conductual, en la ciencia, en el arte y en el amor. Tal vez no soy muy listo y por eso no logro encontrar la respuesta, ni elaborar un método, ni seguir un sistema. O quizá se debe a que la felicidad es una improbabilidad más que hay que buscar con mucha consciencia.
Así que, aunque yo no sepa cómo se logra ser feliz, quise compartirte la playlist que me acompañó hoy y mi propia reflexión, por si te sirven como me han servido a mí.